Los tipos de ejercicios que podemos encontrar en este cuaderno tratan de estimular las características fundamentales que definen a la persona creativa y que son las siguientes:
Fluidez: En la fluidez el elemento rapidez juega un papel importante, cuenta sobre todo la cantidad de respuestas dadas, más que la calidad o algún aspecto de infrecuencia. Se pueden distinguir: Fluidez de ideas, fluidez asociativa, fluidez de expresión.
Flexibilidad: La flexibilidad tiene que ver con la capacidad de ver los temas, problemas, situaciones, desde muchos puntos de vista diferentes, integradores de una visión totalizadora. Tiene que ver con la capacidad de romper lo que la Gestalt llamaba rigidez funcional o modo habitual de resolver un problema similar a otros ya planteados anteriormente. Se pueden distinguir: Flexibilidad de cierre que es la capacidad para completar figuras o palabras cuando faltan rasgos, letras o palabras; y flexibilidad adaptativa, entendida como la capacidad para realizar ciertos cambios de estrategia, de interpretación, de planteamiento, ante la dificultad de resolver una situación problemática.
Originalidad: Entendemos por originalidad la infrecuencia de una respuesta. Requiere estas cuatro cualidades: Novedad entendida por infrecuencia, frescura inventiva. Impredictibilidad, que es producir cualidades que antes no existen y que nunca hubieran podido predecirse sobre la base de configuraciones previas de eventos. Unicidad, para lo cual cada caso de creatividad difiere de cualquier otro. Y sorpresa, o efecto psicológico que produce en el espectador una producción nueva.
Elaboración: El producto creativo no suele ser resultado de una intuición genial instantánea, aunque los mitos sobre genios creativos así lo han presentado. La creación requiere tiempo, y a menudo grandes períodos de tiempo de búsqueda y elaboración de todas las ideas disponibles hasta un determinado momento.
Sensibilidad ante los problemas: Getzels y Csikszentmihalyi (1976) encuentran que las personas creativas tienen un enfoque que les hace descubrir problemas en sus tareas.
Analizar y sintetizar: El pensamiento creativo utiliza estas operaciones constantemente de manera que su ausencia lo haría imposible. Pero su presencia tampoco garantiza la existencia de una producción original.
Tolerancia a la ambigüedad: La persona creativa acepta las cosas como son, en su imperfección relativa, tolera la ambigüedad de comprender que nada es perfecto, que no existe un mundo dogmático, una explicación perfecta y total de la existencia.
Trabajar al límite de las propias posibilidades: Una manera de trabajar al límite es sentirse comprometido en la solución de un problema. Sólo los compromisos hacen un esfuerzo final de síntesis para comenzar a abordar un tema.