Progresint 31. Estrategias de regulación y motivación para el aprendizaje
Características
El presente cuaderno no constituye, como tal, un programa de enseñanza de estrategias, sino una ilustración de los principales componentes de la Regulación y la Motivación para aprender. Se trata de mostrar a los alumnos que, en cualquier contexto y ante cualquier actividad, deben reflexionar sobre las condiciones de partida y de llegada y sobre los recursos y estrategias que resultarían válidos. Pretendemos proporcionar a los profesores un marco para insertar cualquier actividad de reflexión sobre el aprendizaje que realicen en sus clases; de esta forma; les permite dotar de coherencia a dicha reflexión, atendiendo a sus fases y componentes. Así mismo, queremos proporcionar a profesor y alumnos un lenguaje para hablar y dialogar sobre el aprendizaje. Si bien adecuándolo al nivel de los alumnos, es conveniente que el profesor se acostumbre a iniciarles en la precisión terminológica cuando hablan sobre el proceso de aprendizaje, tanto para que puedan describir mejor sus propias experiencias como aprendices como para que sepan aprovechar las experiencias que les transmiten tanto el profesor como los demás compañeros. Tanto en las actividades como en los ejercicios prácticos, se sugiere una o más formas de llevarlos a la práctica, con las cuales se intenta los siguiente: a) Trabajo personal. Pretende estimular la reflexión personal sobre el propio proceso de aprendizaje. b) Tormenta de ideas. Es ideal cuando se trata de conseguir un alto número de respuestas diferentes o muchas posibles soluciones a un problema. Por ello, está indicado en algunas actividades, por ejemplo, para encontrar todas las maneras posibles de solucionar dificultades durante la lectura. c) Preferimos este término al de debate (que suele ser más común) porque este último sugiere confrontación de ideas y puntos de vista, que no se pretende siempre. El diálogo aquí incluido es uno de los métodos de enseñanza de estrategias metacognitivas. Con él se intenta, sobre todo, que los alumnos compartan su experiencia como aprendices y pensadores y que argumenten sobre la misma sólo cuando sea necesario. Por regla general, se propone un diálogo después de un trabajo personal, para evitar que unos alumnos acaparen las intervenciones y otros se limiten a copiar las ideas de aquellos.