Toda la "biblioteca" del Antiguo Testamento, tan oscura y lúgubre que daba como miedo de meterse en sus historias y vericuetos, en los dibujos de este libro se nos hace invitación de color y sencilla elegancia. Aparece la creación tan limpia y recién hecha; el paraíso es tan armonioso como uno lo había soñado; da envidia el arca de Noé; en ese ambiente, bien podía inspirarse el rey David para escribir sus larguísimos poemas; a uno le hubiese gustado atravesar tan ordenadamente el mar Rojo, haber tenido el sueño de Jacob y haber jugado, como Daniel, con los leones o con la ballena, como Jonás.